Kuala Lumpur, jungla de rascacielos

Volví a coger la mochila el 13 de enero, después de pasar un mes en Madrid reponiendo fuerzas para lanzarme otra vez a la aventura. Tengo la suerte de tener una amiga viviendo en una ciudad tan alejada de Madrid como es Kuala Lumpur, y ahí empecé el viaje, queriendo adentrarme en Asia acompañada y con un poquito de ayuda. Con un fajo de ringgits y una tarjeta SIM cogí un Grab, la versión asiática del Uber,  para adentrarme en los rascacielos malayos y llegar hasta Carla.


Entrada a las Cuevas de Batu

No sé si fue el calor húmedo después del frío madrileño, la emoción o las ganas de andar después de un vuelo de 15 horas, pero el jet lag no me atacó el primer día.

Exploré las Cuevas de Batu (que en malayo quiere decir "piedra"),  situadas en una colina de piedra caliza y llenas de santuarios hindúes.







Mi visita coincidió con alguna festividad hindú, así que aparte de los monos que merodean por las cuevas, se me cruzaban gallos, olor a incienso y oraciones hipnotizantes.





Parque de mariposas

Volví en tren al centro para deambular por el Parque Botánico, y simplemente disfrutar del verde selvático, salpicado de iguanas enormes, mariposas exóticas y un concierto de pájaros en las copas de los árboles.

Jardín botánico de Perdana
                                      
Jardín botánico de Perdana

Buscando aire acondicionado me metí en el Museo Nacional para aprender que la historia de estos países del sudeste asiático es una historia interrumpida por colonialismos, una historia de independencia. Países que corren para alcanzar esa cosa llamada "progreso" y acaban mezclando todo lo que son y fueron para seguir adelante.

Y después de tantos estímulos nuevos, disfrutamos de la cena mirando los rascacielos iluminados y escuchando a las ranas croar en la jungla.


Los días siguieron con expediciones a la ciudad para ver las zonas más comerciales como Chinatown o el Mercado Central. Por supuesto visitamos las icónicas Torres Petrona de noche, con el esplendor de las decoraciones para el Año Nuevo Chino. Pasamos por algunas mezquitas de grandes cúpulas y suelos infinitos que te hacían sentir un poco más pequeño e insignificante.


Torres Petrona 

Chinatown
Interior de la Masjid Wilayah Persekutan

Masid Wilayah Persekutuan


Dumplings
Gastronómicamente puedo decir que no me arriesgué mucho con la comida malaya porque tiene fama de picante, así que empecé suavemente con el sushi y los dumplings chinos y terminé con el famoso plato malayo: el nasi lemak (arroz con coco, pollo y una salsa especial). De lo que sí disfruté mucho fue de la gran variedad de frutas: el apestoso durian y su pariente la jaca, la llamativa fruta del dragón, los mangos...





Zumo de fruta del dragón

Comiendo el plato nacional, el nasi lemak

Postres de durian y coco


Y así voló mi primera semana en el Sudeste Asiático. Al marcharme de Kuala Lumpur me despedí sin saberlo de los cereales del desayuno, los abrazos españoles y la comodidad de un cuarto con aire acondicionado.
Camino a Camboya.

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