Toda la vida por delante

Ya ha empezado. Y llego tarde para publicar esto, pero todas las historias necesitan un comienzo y el mío es este. Lo escribí rápido, casi enfadada, intentando que el mundo entendiera que me iba, que tenía mil razones para estar harta de todo. Ahora sé que nadie necesita mis explicaciones para dejarme marchar, y este texto es poco más que un borrador inútil. 
Pero, al fin y al cabo, mi historia necesita un comienzo.  Y es este:


"Me dijeron que estudiara y estudié. Pero a aprender, aprendí yo sola. Me pidieron en silencio que aguantara la imagen, y la aguanté. Pero siempre supe que detrás de la alumna había una persona. Me acogieron durante 15 años y lo agradecí. Pero al final, le quité un poco de tiempo al tiempo y me acabé marchando.

Y cuando llegó el momento en el que ya nadie me pidió nada, cuando decidí que podía ser un poquito más libre y descubrí que había otras formas de vivir, vi que tenía toda la vida por delante.

De las paradojas que menos entiendo (aunque para eso están hechas) es que nos dicen que vivamos cada momento en un mundo que va deprisa, que corre, al que te tienes que enganchar si quieres seguir el ritmo. Y nos recuerda: tienes que disfrutar y vivir en esta carrera, que todo vuela y el tiempo no está para perderlo. Porque para llegar a tener una vida plena, tienes que haber hecho algo, y ese algo esta definido por un "qué" y  un "a quién". Tememos preguntarnos "para qué", todos conocemos el final. Cada uno puede decidir cómo darle forma a su objetivo en la vida, pero existe un voz, formada por miles de murmullos, que quiere aconsejar, guiarte por el camino seguro, hasta que te olvides de lo que pudiste haber querido. Y de repente, a tu alrededor todos siguen esa voz, caminamos juntos y unidos por el camino de la vida. Estudiaremos para trabajar para ganar dinero para estabilizarnos igual formar una familia y para finalmente jubilarnos. Y si alguien se queda estancado en alguna de estas etapas, no será aceptado como un ser con una vida ejemplar. Lo que los murmullos no dicen, por temor a una rebelión de alas en la que todos acaben por quitarse las plumas, es que ese camino puede no ser para todos. 

Yo ahora estoy en la etapa del estudio, esa tan larga, enriquecedora y cansada. He decidido desviarme por un camino que me he creado yo entre la maleza, que he desbrozado con horas en el ordenador mirando mapas y aprendiendo de gente que decidió escapar. Y todo esto para pisar más fuerte cuando vuelva a la calzada principal. Porque he visto todo mi camino por delante, he mirado al horizonte, al mismo horizonte que miran todos, y he sentido que mi camino ya lo habían hecho muchos, las vistas me aburrían. Cuando se terminan las ideas, cuando los pies ya piden probar otro relieve, es hora de girar y sumergirse en otro paisaje. Si sigo en la fase del estudio es porque no voy a dejar de aprender, de cuidar lo que sé y lo que no sé.


Me da vértigo porque paso cerca de precipicios y voy por terreno desconocido, pero voy preparada. Agradezco todo el sufrimiento, por sádico que suene, que haya podido haber en estos años caminando, porque ha sido él quien ha construido esta nueva senda, quien me ha hecho darme cuenta de lo mucho que me queda y que la prisa es una elección.

Y este es el momento en el que me pongo las botas, cojo la mochila, el avión, entierro al miedo, y me voy."




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