Las montañas azules

Después de pasar dos meses en Sajonia, continué mi viaje hacia Baviera para trabajar casi un mes en una granja con 50 alpacas de uso terapéutico y muchas otras aves de corral. En esa tierra de ratoneros y arrendajos, donde el agua conoce bien al hielo y el sol es muy tímido, he aguantado dos semanas rodeada de unos animales tan curiosos como son las alpacas. Y digo aguantado porque terminé tan atrapada en la rutina de la granja que sólo el cansancio supo decirme "basta". Y ahora escribo desde París, pero esa es otra historia.






Si hay algo que he aprendido estos meses de los alemanes es su afición por el trabajo, la necesidad de llegar a un fin, de conseguir algo. Y mi yo caótico ha tenido que renunciar un poquito a su desorden para adaptarse a esta mentalidad. Pero cuando esto empieza a ser abusivo, hasta un punto que uno pierde la noción de lo que está haciendo realmente, de su tiempo libre para simplemente ser, empieza el problema. Si bien al empezar el año sabático me ilusioné con la idea de tener un reloj y tener tiempo, esta experiencia me estaba quitando esa libertad. Antes de que todos los demás wwoofers huyeran, esto era soportable, pero yo decidí quedarme (más por compasión con los dueños que por gusto). Y así empezaron los días difíciles.



Hubo días que la idea de ver un amanecer de los que enciende el cielo era lo único que me animaba a salir afuera y tiritar en los establos de los animales. Hubo días que sólo por ver ese azul que tienen las montañas (que yo pensaba que era un invento de los pintores) y la silueta de los abedules recortada en un cielo helado,  hacía que me importara menos estar siempre llena de barro. Agradezco que cuando nadie podía ayudarme si se ponía testaruda una alpaca enferma o un ganso agresivo, me acompañara el paisaje bávaro.


Y todos estos sacrificios que los dueños de la granja no me me supieron valorar, unidos al comienzo de diciembre, me hicieron quererme marchar. Un día vi a los gansos irse volando hacia el sur, y pensé: ya es hora de volver a casa.

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